Neko

Tuesday, December 06, 2005

Enaltecimiento de lo foráneo

Corresponde, para mí, una obligación hacer la referencia a que Santiago Arcos Arlegui le otorga una gran valoración y, en cierta medida, enaltece todo aquello que sea europeo. Es trascendental advertir este elemento, debido a que, como se expondrá a continuación, es el reflejo de que Arcos se vio fuertemente influenciado por Europa durante su estadía en Francia. Es así como plantea que una de las grandes iniciativas para alcanzar el progreso y la modernización del país es la inmigración extranjera. Extensamente, explica que este es uno de los medios esenciales para educar a las masas. En efecto, es posible distinguir que Santiago Arcos acude a la inmigración, porque piensa que de esta manera aumentará la población útil del país. Esto significa que la conducción de extranjeros mejorará la producción en Chile y traerá consigo una economía más aventajada, lo que se aprecia cuando afirma que "cada emigrante es un ciudadano útil, por sus hábitos, por el capital que trae consigo, en su fuerza... en su industria”. Es de esta forma que se conseguirá un progreso económico y social.

De esta manera, podemos encontrar en Santiago Arcos ciertos elementos o rasgos quizás superficiales de una corriente social que estuvo en boga hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX; el darwinismo social. Las corrientes de la época advertían que la forma para lograr el progreso de una determinada nación era atrayendo a una concentración importante de extranjeros provenientes de regiones más desarrolladas, vale decir, europeos o norteamericanos, quienes (se creía) tenían un mayor conocimiento intelectual y científico que conseguiría empujar la economía de un país y, de esta manera, llegar al tan preciado desarrollo. Del mismo modo, existe un convencimiento de que hay una superioridad de la raza blanca (en contraste a nuestro mundo mestizo) y, por lo tanto, es necesario mezclar las razas a través de la inmigración europea, lo que conllevaría a un mejoramiento de la especie y así lograr un blanqueamiento de la población latinoamericana. Como consecuencia de ello, se llegaría inevitablemente al progreso nacional. Es de este modo que dentro de las políticas de Estado se encuentran medidas eugenésicas como las políticas de inmigración, fenómeno que se da en distintos países de América Latina como en Chile con las colonias alemanas, en Argentina con los italianos y en Brasil con los japoneses.

Al establecer dichos planteamientos acerca del darwinismo social, se hace necesario ver el contraste y la relación existente entre el progreso, la modernidad, el rol del Estado y la mentalidad acerca de la identidad nacional y que se engloban, perfectamente, en los planteamientos de Bernardo Subercaseaux acerca de la apropiación cultural y la reproducción del pensamiento. Al parecer estas medidas eugenésicas nos demuestran que la identidad nacional se basaría, entonces, en un rechazo a lo originario, a lo autóctono y, por ende, se daría la bienvenida a los elementos foráneos, de manera que éstos constituyen un ideal de progreso, desarrollo, orden y disciplina. Es así como se contrasta lo originario frente a lo extranjero, por lo que se haría lo posible por asimilar e incorporar aquellos elementos foráneos, supuestamente superiores, a lo nacional. De esta forma, se presenta un enfrentamiento entre el orden y el progreso frente a la identidad nacional. Es decir, ¿se instauran medidas eugenésicas, a través de políticas inmigratorias, para lograr el desarrollo de un país a pesar de que éstas puedan atentar contra la misma identidad de una nación?.

Así, podemos notar perfectamente que Santiago Arcos también pretende un cambio cultural desde el punto de vista de las ideas y del pensamiento. Esto se refleja, claramente, cuando deja entrever que los campesinos se educarán y se harán respetar, sólo si "serían vecinos de Norteamericanos, Belgas, Franceses, Alemanes, Suizos, Ingleses...", planteando así que nuestra población debe fusionarse y convivir con la europea para incorporar y hacer suyos ciertos elementos foráneos. De este modo, Arcos busca cambiar la tradición para generar una identidad chilena moderna fundada en la libertad. La afirmación se hace evidente cuando Santiago Arcos llama a la libertad en todo aspecto. Ciertamente, convoca a la libertad de comercio, de enseñanza, de culto, libertades individuales y políticas, como son el derecho de reunión y asociación.

Chile Republicano; una herencia colonial

"Para todo pelucón las palabras progreso, instituciones democráticas, emigración, libertad de comercio, libertad de cultos, bienestar del pueblo, dignidad, República, son utopías o herejías, y la palabra reforma y revolución significa picaros que quieren medrar y robar” (Carta a Francisco Bilbao).

Santiago Arcos sostiene que se cambió un sistema colonial por otro similar, lleno de arbitrariedades y de represiones, en donde "el ciudadano no goza de garantía alguna, puede ser desterrado sin ser oído (...) en una palabra el Estado de sitio que es la dictadura” era lo que estaba mal y había que luchar para hacer de Chile una verdadera República Democrática. Evidentemente, podemos observar que el intelectual alude a la libertad y -como lo concibe el historiador Julio César Jobet- "defiende los principios democráticos como los únicos capaces de permitir un gobierno sólido, justo y progresista” (Jobet. Las ideas sociales y...). En efecto, puedo afirmar que Santiago Arcos critica expresamente el régimen autoritario encarnado en el Presidente de la República Manuel Montt, quien ha gobernado respaldado por facultades extraordinarias, estado de sitio, represiones y expatriaciones. Lo mismo critica al Ministro Portales y a los Presidentes Prieto y Bulnes.

"Estas mismas escenas se repitieron en 1831 con Portales, en 1837 con Egaña.- Don Joaquín Prieto gobernó siempre con facultades extraordinarias, en 41 y en 46 Bulnes pidió facultades extraordinarias, exportó, encarceló e hizo cuanto se le dio la gana, Montt ha gobernado un año con facultades extraordinarias -tiene provisión hecha para otro año mas y gobernará sus 10 años si se le da la gana (...) si el pueblo no despierta para poner fin a tanta mentira, a tanta miseria a tanta iniquidad y a tanto miedo” (Carta a Francisco Bilbao).


De esta manera, personalmente pienso que Santiago Arcos, al rechazar la herencia hispana de nuestro país, se opone también a su sistema político, es decir, un sistema monárquico, en el cual imperaba la autoridad. Así, Santiago Arcos ve reflejado el autoritarismo del antiguo régimen en el despótico gobierno de Manuel Montt y Antonio Varas, frente a quienes demuestra un explícito desprecio hacia su gestión y persona. De esta forma, manifiesta un rechazo hacia el autoritarismo y la represión como un medio para lograr al orden en el país. Así, Arcos visualiza la solución en que se implante, efectivamente, la libertad y la democracia en Chile. Asimismo, se puede vislumbrar una contraposición al pensamiento de Diego Portales, quien sostenía que los chilenos no estaban preparados aún para concederles plena libertad, puesto que era prioridad lograr el orden y la estabilidad mediante un gobierno fuerte y autoritario. Santiago Arcos, en cambio, apela a la libertad democrática europea, para que de esta forma los sectores populares pudieran integrarse a la actividad política. Por tanto, mientras mayor sea la participación, habrán menos desórdenes, puesto que los pobres dejarán de ser marginados socialmente. De esta manera, podemos concebir a Santiago Arcos como un progresista que pretende lograr cambios en la sociedad chilena.


No obstante los reproches aludidos a los dirigentes del país, pareciera que Santiago Arcos se caracterizó por un cierto constructivismo elitista de la identidad chilena -por lo menos durante los albores de la Revolución-, inserta en un cuerpo social, en la interacción con otras realidades, una realidad foránea. Aludiendo a la generación de 1842, Arcos propone la conformación de un partido nuevo, el partido democrático-republicano, conformado por aquellos jóvenes ilustrados como Bilbao, Recabarren, Lillo, Lara, Ruiz, Vicuña, entre otros. "A ustedes, primogénitos de la República, a su inteligencia está confiado el porvenir del país” (Carta a Francisco Bilbao). De esta forma, él destaca la capacidad del discurso liberal para "construir la nación y constituir a los individuos como sujetos nacionales”, en palabras del sociólogo Jorge Larraín. Es una identidad construida desde los altos círculos sociales. Sin embargo, este constructivismo de Santiago Arcos es sólo momentáneo. La explicación a esta afirmación tiene sus fundamentos en que este intelectual establece que hay que aceptar francamente todos los elementos de nuestra sociedad. Precisamente, pretendía instruir a la clase desposeída para que adquirieran conciencia del estado del país y de su situación de marginados, lo que quedó demostrado en práctica con la Sociedad de la Igualdad.

Dos concepciones de identidad: ¿tradicional o progresista?

Santiago Arcos busca trazar una identidad chilena hacia el futuro. Sostengo esta afirmación debido a que en su Carta a Francisco Bilbao deja entrever que hay que romper con la herencia hispana colonial, ya que de ella nacen los problemas sociales y políticos que acongojan al país hacia 1850. Para comprender de mejor forma este postulado, hay que señalar que el historiador Julio César Jobet sostiene que Santiago Arcos hace hincapié en la "búsqueda de las causas que han originado el lamentable estado económico y social del país”. Es un estado en el cual la clase de los pobres no toma una parte activa en la política del país. Con sus propias palabras, el chileno decimonónico anuncia:

"El pobre es subalterno y aunque haya servido 30 años, aunque se encanezca en el servicio el pobre no asciende, su oficial es el rico a veces un niño imberbe, inferior a él en inteligencia militar, en capacidad, en honradez” (Arcos, Santiago. Carta a Francisco Bilbao).


Afirma que el pobre es subalterno y, a pesar de ser un esforzado trabajador, su clase está degradada; son los nueve décimos de la población. La gente común se mantiene en una completa ignorancia y se les trata con apatía. De esta forma, el historiador Cristian Gazmuri da constancia de que Santiago Arcos creía que "los problemas de Chile nacían de las características de su sociedad” (El pensamiento político y social de Santiago Arcos. En: Historia nº21. PUC). Por ende, creo necesario explicar que Arcos descubre que la procedencia de dichos males está en la aristocracia chilena, los ricos. Sin embargo, no hay que entender este enunciado como un indicio hacia la lucha de clases, sino, más bien, que dicha clase es aquel sector de la sociedad que transmite y conserva componentes que son propios del antiguo orden -anterior a la Independencia-. Precisamente es de aquí donde proviene su rechazo a la aristocracia chilena. Es por una cuestión histórica más que por un resentimiento social. Así, Santiago Arcos demuestra un desprecio al Chile tradicional, el Chile viejo. Pretende borrar y romper con la herencia colonial y con el orden aristocrático que es propio de ella, puesto que aquel sistema feudal fue el causante de las injusticias que sufre el país, sobre todo a raíz del sistema de propiedad emanado de la conquista, ya que éste distribuyó grandes extensiones de tierras entre unos pocos propietarios aristócratas que las mantuvieron improductivas. Es debido a esta razón se debe la miseria de las clases populares y la indiferencia de los ricos hacia los pobres. En resumidas cuentas, es el mantenimiento del orden hispano el responsable del atraso del país. Sin embargo, Santiago Arcos mantiene el respeto hacia un sector de la aristocracia, puesto que está conciente de que es a ella a quien le debemos la Independencia de Chile y fue ésta la que dio origen al sistema Republicano. Así lo dice el chileno europeizado:

"Ha tenido sus épocas brillantes y algunos hombres de mérito (...) estos ricos fueron los que hicieron la primera revolución y los que ayudados por San Martín dieron la independencia a Chile. Instituyeron un Gobierno al que afortunadamente se les ocurrió llamar Republicano y son los que bien o mal nos han hecho vivir medio siglo independientes haciendo respetar en cuanto les era posible el nombre chileno en el extranjero” (Carta a Francisco Bilbao).

De este modo, la queja de Arcos va orientada, más bien, a que esta aristocracia no ha sabido adaptarse a los cambios y al progreso. Ésta no ha asumido que, a medio siglo de dichos acontecimientos, se vive en una República en la cual todos tienen las mismas capacidades y, por lo tanto, deberían obtener los mismos beneficios, logrando ejercer una verdadera democracia. Es una aristocracia autoritaria, no existe libertad para todos los ciudadanos por igual.

Wednesday, November 30, 2005

¿Apropiación cultural o reproducción del pensamiento?

¿Santiago Arcos estaba realmente consciente de que en Chile se vivía otro contexto, muy distinto al europeo?
No tenemos que olvidarnos de que Santiago Arcos, a pesar de ser chileno, solamente permaneció en nuestro país alrededor de tres años. Es inevitable, por lo tanto, preguntarnos si Arcos consideró que estaba presentando una simple reproducción del pensamiento europeo. Para comprender mejor este aspecto del pensamiento de Santiago Arcos, creo que es necesario exponer los postulados de Bernardo Subercaseaux (La apropiación cultural en el pensamiento y la cultura de América Latina. CEP Chile nº 30), quien propone la existencia de dos modelos en cuanto a la apropiación cultural en el pensamiento. Primero, un modelo de reproducción, que plantea que hay una mera reproducción del pensamiento foráneo. Así, el pensamiento europeo tiene un carácter epidérmico para Chile o Latinoamérica, llegando a ser una máscara "carente de una relación orgánica con el cuerpo social y cultural", puesto que al exportar indiscriminadamente las ideas, se produce un desequilibrio, un desfase, debido a que el nuevo pensamiento que se pretende implantar no se adecúa a los contextos ni a la realidad experimentada por cada país. Dentro de este modelo, Subercaseaux explica que las elites de intelectuales cumplen con un rol fundamental, ya que son ellas las que articulan el pensamiento foráneo transmitiéndoselo a la sociedad, lo que puede conllevar a un sobredimensionamiento del papel que ellas cumplen. Por otro lado, Subercaseaux propone un modelo de apropiación cultural, en donde, a través de un proceso, el cuerpo social y cultural irá haciendo suyo aquel pensamiento foráneo, por lo que la sociedad se apropia de éste, adaptándolo al contexto local. De esta manera, mi análisis personal sobre el tema va encaminado a afirmar que cabe introducir a Santiago Arcos dentro del modelo de reproducción, puesto que, a pesar de haber hecho suyos e interiorizado los ideales europeos, la puesta en práctica de éstos en el país, no tuvo una repercusión mayor en un futuro inmediato, permaneciendo las ideas de democracia, libertad y progreso sólo dentro de los altos círculos de la sociedad chilena, quedando el pensamiento europeo con un mero carácter epidérmico. Además, Santiago Arcos no visualizó que en Chile se vivía otra realidad, distinta a la francesa y, en consecuencia, no tomó en cuenta que en nuestro país todavía no existían las circunstancias adecuadas para que la sociedad se apropiara del pensamiento europeo y llevara a cabo, a plena conciencia, un sistema democrático orientado hacia el progreso económico y social de la Nación.

Tuesday, November 22, 2005

Tengo el deber de mencionar que al análisis realizado a la Carta a Francisco Bilbao, se le hará una contraposición de argumentos en contraste con lo presentado por el historiador Julio César Jobet, quien efectuó diversos artículos sobre el pensamiento de Santiago Arcos. De esta manera, me atrevo a mencionar que es discutible lo planteado por el historiador en sus escritos, puesto que asume que Santiago Arcos fue un fervoroso socialista utópico debido a su constante crítica hacia la sociedad chilena y, sobre todo, a lo que el autor analizado llama la clase de los ricos, aquella aristocracia heredera de toda esa tradición hispana colonial, llámense pipiolos o pelucones por igual. En efecto, Jobet afirma en Las ideas sociales y políticas de Santiago Arcos y Francisco Bilbao, que Arcos "es, pues, el que ha planteado en forma profunda en nuestra historia, la existencia de la lucha de clases en el seno de la sociedad chilena". De hecho, según mi persepción personal, creo que Arcos efectivamente caracteriza las clases chilenas, aunque hay que tener en cuenta que en su Carta a Francisco Bilbao esto lo hace debido a que sólo está dando constancia de la situación que se vivía en el Chile de aquella época, a lo que no necesariamente debe atribuirse los juicios de valor realizados por Julio César Jobet. Es más, para hacerlo más evidente aún, el historiador chileno asevera que la carta elaborada por Santiago Arcos refleja su pensamiento "frente a los diversos problemas sociales y políticos de Chile, pensamiento que lo acredita como un socialista utopista de notable penetración". Sin embargo, creo que hay que tener presente que Jobet realiza sus argumentos en base al aspecto social del pensamiento de Arcos, dándole una menor importancia al tema económico. No obstante, a pesar de que Santiago Arcos expresa una marcada preocupación por mejorar la situación de los pobres, integrándolos al espectro social y político y, por lo tanto, sacar a las masas populares de la miseria, es mucho más apropiado concebir a Santiago Arcos como un pensador que profesa un claro liberalismo político y social, gracias a la íntima relación que sostuvo con Europa y sus ilustrados, puesto que profesó continuamente las ideas de democracia y progreso -tanto económico como cultural-. Esto se ve reflejado en que Arcos propone que se promulguen los derechos y deberes del ciudadano. Así, Santiago Arcos apela al liberalismo en los siguientes términos:

"Libertad del pensamiento que se manifiesta por Libertad de la palabra escrita y hablada. Libertad de enseñanza. Libertad de Cultos o sea separación de la Iglesia y del Estado.- Libertad individual que se manifiesta por (...) Inviolabilidad del Domicilio (...) Libertad de Industria. Libertad del Comercio, con igualdad de Banderas (Free trade) (...) Libertad política (...)".

Reanudando la contraposición con la concepción de Julio César Jobet, debemos tener presente que son algo problemáticos los planteamientos de Arcos hacia la sociedad chilena. A saber, Chile nunca experimentó una revolución industrial para que diera origen a un proletariado verdaderamente explotado y lleno de injusticias, como lo hace ver el intelectual del siglo XIX. De esta manera, no es conveniente dar garantía de que Santiago Arcos fue un socialista, puesto que el sistema económico netamente capitalista que da origen a la injusticia social no se implantaría en Chile sino hasta ya comenzado el siglo XX.

Proyección liberal

Es necesario hacer referencia a las corrientes socialistas latentes en Europa hacia 1848 para demostrar que Santiago Arcos desarrolló un pensamiento de identidad nacional basándose en los valores ilustrados del viejo continente. Eso sí, debemos entender que se hace alusión a esta fecha por las corrientes de pensamiento existentes durante el período que la antecede. Precisamente, podemos observar que los movimientos revolucionarios de aquella época representaron una vuelta a las formas de pensamiento político y social de la modernidad que fueron aplastados por la Restauración en 1815. Así, surgen utopías y nuevas expresiones como libertad, igualitarismo, populismo románico, nacionalismo, socialismo, entre otros. Además, es preciso recordar que Europa se encontraba experimentando los efectos de la Revolución Industrial, como el surgimiento de una clase trabajadora que sufría condiciones cada vez más paupérrimas. Es así como, bajo este escenario, Santiago Arcos permaneció durante un largo período en Europa (1822-1848) -París-, donde mantuvo relaciones, ya sea a través de estudios como por foros de discusión, con grandes pensadores socialistas, quienes criticaban la situación social de aquella época. Como indica Gabriel Sanhueza, Arcos leyó a Henri de Saint Simón y a Robert Owen, además de pertenecer a sociedades secretas socialistas, en donde se encontró ante la presencia de Charles Fourier, Louis Blanc y Proudhon. De esta forma, dichas circunstancias fueron percibidas por Arcos e influyeron en su pensamiento político y social, en cuanto a que aportaron conceptos ilustrados que fueron profundamente interiorizados por el autor que se analiza. Así, la primera influencia -y la más directa, por lo demás- que Arcos recibió de los socialistas utópicos y del contexto revolucionario de la Francia de 1848, fue tomar conciencia de las desigualdades sociales. Así, vinculando el pensamiento de Santiago Arcos con sus pares europeos -los intelectuales-, cabe mencionar la tendencia de Louis Blanc de defender la libertad de pensamiento y su planteamiento de que para solucionar los problemas de los trabajadores hay que crear talleres sociales, al igual como lo ideó Arcos con la creación de la Sociedad de la Igualdad. Además, podemos ver, claramente, reflejado en Santiago Arcos la idea de Saint-Simón de que la clase trabajadora -los industriales, en este caso- debe amplificar su participación, para que se vea aumentado su bienestar social:

“...presentaremos a los industriales el cuadro de su verdadera situación social; les haremos ver que es completamente subalterna y, en consecuencia, muy inferior a la que debe ser...".

Ante esta idea, Arcos presenta una similar, ya que en su Carta a Francisco Bilbao da cuenta de las malas condiciones en que se encontraba el sector popular, proponiendo que el país debía alcanzar una igualdad participativa en la política, tal cual lo proyecta Saint Simón en la cita expuesta. Es decir, Arcos apela a "asegurar la paz mediante el único medio eficaz - haciendo que las instituciones sean el patrimonio de cada ciudadano y estén en armonía con los intereses de una fuerte mayoría" (Carta a Francisco Bilbao).

Tuesday, November 15, 2005


Santiago Arcos y el problema de Identidad Nacional


Una vez lograda la Independencia de nuestro país, comenzó en Chile un largo proceso que pretendía elaborar una nueva configuración política, administrativa y económica de nuestra Nación. En el transcurso de dicho proceso, se puede apreciar que hacia la década de 1840 comienzan a emerger una serie de intelectuales nacionales que apelan, implícita o abiertamente, a un reconocimiento de la identidad chilena, entre los cuales se encontraba Santiago Arcos. Es por este motivo que la presente nota tiene la pretensión de conocer la concepción de identidad chilena del siglo XIX, a partir del pensamiento político y social de este chileno europeizado. De este modo, he esbozado que al estar influenciado por los movimientos y corrientes socialistas existentes en la Europa de 1848, Santiago Arcos traza una nueva identidad chilena basada en los valores europeos de libertad, democracia y progreso.

De esta manera, se procurará analizar profundamente cada uno de los elementos y conceptos que se han mencionado, basándome en la Carta a Francisco Bilbao escrita en Mendoza en 1852, puesto que constituye la fuente principal utilizada para este proyecto. Así, antes de desarrollar el tema, es necesario exponer qué es lo que se entenderá por identidad para comprender la conceptualización y la orientación que se le dará a la nota publicada. De este modo, he optado por utilizar la descripción realizada por el sociólogo Jorge Larraín, puesto que es la más adecuada debido a la elasticidad de este concepto a través del tiempo. Con esto se intenta explicar que la identidad nos remite a nuestra historia pasada, pero que también se extiende hacia el presente y futuro. Así, Larraín expresa que "la identidad no es sólo una especie de herencia inmutable recibida desde un pasado remoto, sino que es también un proyecto a futuro", lo que se refleja en la idea de que Santiago Arcos busque crear una nueva identidad chilena, desprendiéndose de los valores heredados del sistema colonial. Además, el sociólogo afirma que "existe una trayectoria chilena a la modernidad, dentro de la cual se ha ido formando la identidad nacional". En su libro, Jorge Larraín expresa que entiende por modernización "un proceso de cambio cultural, político y económico que ocurre en una sociedad que se mueve hacia patrones más complejos y avanzados de organización, libertad, comunicación y democratización en todos los ámbitos", lo que es esencial para comprender el pensamiento de Santiago Arcos, puesto que el intelectual establece que para lograr el progreso de la Nación, fundamentales son los componentes mencionados como la libertad y democracia.